domingo, 25 de octubre de 2009

Un paseo por YouTube


Cuando hace 6 años mi padre puso por fin Internet en casa, mi hermano mayor me decía: “lo que no está en una web no existe”. Poco a poco la frase fue cambiando y pasó a ser “lo que no encuentren Lycos o Google no existe”, hasta llegar a “lo que no tiene una entrada en Wikipedia no existe”. Estas frases no son más que un reflejo del desarrollo de Internet. La evolución de este medio y la de otros objetos de nuestra vida diaria han modificado nuestra manera de comunicarnos y relacionarnos entre nosotros y con nuestro entorno.



En los tiempos que corren, no eres nadie si no estás registrado en alguna red social como Tuenti, Facebook, Hi5 o del estilo (hay quien está registrado en varias), y es prácticamente imposible encontrar a alguien que no se haya descargado música, series, películas o cualquier cosa descargable en alguna página de Internet. Y por supuesto, ¿quién no sale (aunque sólo pasara por allí) en algún vídeo de YouTube?


Según la leyenda urbana, YouTube surgió como una página creada por un par de amigos que querían compartir los vídeos que habían grabado en una fiesta (
YouTube en Wikipedia). Con el tiempo, se ha convertido en el medio de comunicación audiovisual más utilizado del mundo. Así lo atestiguan sus números: unos 80 millones de visitantes únicos al mes y 65.000 vídeos nuevos al día (Estadística en Compete.com).

Con tanta gente y tantos vídeos lógicamente hay de todo. Muchos son los que continúan con el propósito inicial de esta página: compartir vídeos caseros con amigos o familiares. Los protagonistas de algunos de estos vídeos se han hecho famosos por la gran difusión que los propios usuarios le han dado (
"Devorados por YouTube", El País).



Una buena parte de los vídeos que hay en YouTube son clips musicales y fragmentos de series y películas que, teóricamente, no deberían ser colgados, ya que hay que respetar los derechos de autor o copyright. Después de varias demandas por parte de grandes compañías, YouTube implementó un sistema de identificación de vídeo para detectarlos y eliminarlos. A pesar de esto, la gente se las ingenia para saltarse las restricciones, por ejemplo dando la vuelta a la imagen.


(Notad que los créditos aparecen al revés)



Lamentablemente, muchos son los vídeos ciertamente delictivos. Algunos son de gamberradas y palizas grabadas sólo para subirlas a YouTube, aunque suelen ser retiradas rápidamente. Y en otros, de manera didáctica, explican métodos para construir bombas caseras, robar coches, abrir cerraduras,…




Todo avance tiene sus pros y sus contras. De hecho, nuestra sociedad de la información (sin barreras, sin distancias) es a la vez una sociedad superconsumista (necesito el pórtatil, el móvil, el mp4, el e-book...). YouTube no es menos en cuanto a ventajas y desventajas. Puede ser una gran herramienta para buscar todo tipo de información audiovisual, y es el sistema más cómodo y rápido de compartir vídeos, además de ser gratuito. Pero a la vez tiene riesgos añadidos debidos a que cualquiera puede subir cualquier cosa y el acceso es prácticamente libre a todos los vídeos, con lo que puede conllevar problemas en temas como la privacidad, la protección al menor o la sensibilidad frente a la violencia, la xenofobia,… Ojalá todos hiciéramos un uso responsable de las estupendas aplicaciones, como YouTube, de las que disponemos en Internet. Lo único que está claro es que hay demasiada gente con mucho tiempo libre.



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